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LAS MANOS DEL MENDIGO

LAS MANOS DE LA TERNURA

MELANCOLÍA
OSWALDO GUAYASAMÍN
Nació en Quito, capital de Ecuador, el 6 de Julio de 1919. Se gradúa
de Pintor y Escultor en la Escuela de Bellas Artes de Quito. Realiza su
primera exposición cuando tiene 23 años, en 1942. Obtuvo
en su juventud todos los Premios Nacionales y fue acreedor, en 1952, a
los 33 años, del Gran Premio de la Bienal de España y más
tarde del Gran Premio de la Bienal de Sao Paulo.
Fallece el 10 de marzo de 1999, a los 79 años.
Sus últimos años los dedicó a su obra "La Capilla
del Hombre".
Su obra abarca técnicas y soportes múltiples desde los lienzos
hasta los papeles seriados en grabados y obras únicas, pero tambien
entronca con los muralistas mejicanos y realizó esculturas monumentales.
Su percepción de la otra realidad de su país se inicia en
1932 cuando su amigo muere delante de él, en un encuentro con la
policía durante las manifestaciones obreras de la “Guerra
de los Cuatro Días”. Más tarde lo reflejará en
un cuadro que lleva el título de “Los Niños Muertos”.
La crítica de Ecuador le desmerece pero, paradójicamente
el multimillonario Nelson Rockefeller reconoce su arte y le promociona
con la compra de obras suyas estableciendo así una relación
de apoyo en el futuro con él.
Su estilo figurativo tiene componentes expresionistas de contenido
social pero sobre todo humano, por encima de lo político, lo que
hace que sea admirado por todas las capas sociales de Ecuador.
Sus personajes se ven inmersos en el dolor y la conformidad reflejo
realista de las clases pobres de la época en que vivió.
Otros aspectos que le influyeron en la visión triste de sus obras
fueron las guerras europeas y las internas, con los movimientos migratorios
consiguientes, las dictaduras y los genocidios.
Este artista ecuatoriano se relacionó con los dirigentes y personajes
de la incipiente revolución en Suramérica como los hermanos
Castro de Cuba, pero no asumió la efusiva alegría que reflejaba
el mensaje comunista de la victoria, y siguió pintando seres dolidos,
cansados, ocultos entre sus propias manos o de mirada atemporal sin objetivos.
Entre algunas de las personas que influyeron en él por su amistad
personal, aunque tardíamente, podemos encontrar a la activista
guatemalteca Rigoberta Menchú.
Pablo Neruda dijo de él “ Yo le tengo en mi santoral de santos
militares, aguerridos, jugándose siempre el todo por el todo en
la pintura. Las modas pasan sobre su cabeza como nubecillas. Nunca lo
aterrorizaron.”
Página web: http://www.guayasamin.com
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