Toni Ferri



 

MUÑECA ROTA POR UN IDIOTA

ASÍ ESTAMOS

De la serie LAS MAROMERAS

 

 

De la serie LAS MAROMERAS

 

 

SARAH LYNN PISTORIUS

Nicaraguense

Cursa estudios de arte durante 1997 y 2001 destacando en grabado durante los primeros años.

Su obra es una denuncia social de los marginados y los indefensos entre los que destaca a las mujeres y niños.

Sus personajes conviven con la modernidad globalizante, son seres que los presenta ajenos a los progresos y comodidades de las clases dominantes e insensibles ante los sufrimientos de los demás.

Esta temática nos parecería agotada si se explicara con textos y discursos, pero en la obra de Sarah esto se nos presenta de manera renovada e ingenua, sin malicia en la denuncia, solo en algunas obras el dramatismo es convincente y expresa suficientemente el dolor representado, pero en otras su dibujo nos recuerda el trazo infantil y la presentación formal insegura de los personajes nos deja insatisfechos, sin despertar odio ni rencor, nos deja inexpresivos ante la denuncia calmada de la pintora.

Es como si su plan no fuera la denuncia pura sino el hecho de hacernos sentir como los que dominan sobre estas personas, nos hace verlos a su nivel de insensibilidad esperando una reacción no por el dramatismo de los hechos representados sino por los hechos en si.

Una violación a un menor, un maltrato a una mujer, una agresión a un ser más débil, ya es una carga moral dura para quien lo contempla, sean exageradas o no las formas de representarlo, por ello apela a la sensibilidad del observador con cierta inocencia y confianza.

Algunos críticos dicen que su obra representa el grito de los niños abandonados o de los que sufren abusos, su color es el silencio de los inocentes.

Como mujer y madre de dos niñas ella no intenta ganar reconocimiento por el aspecto crítico de sus cuadros, dice que su objetivo es compartir su obra y despertar conciencias y sentimientos. Trata de ser fiel con lo que piensa y utiliza su pintura como un instrumento de poder que le confiere libertad.

Su insistencia con estos temas lo justifica al decir que hay que romper patrones de conducta a base de repetir incansablemente las verdades entre los débiles, que si no despiertan de su sueño de terror acaban por convertirse en verdugos como respuesta a sus agresiones.

Su territorio de experiencias sigue siendo su país, Nicaragua, donde intenta poner su arte al servicio de los sin voz. Apenas lleva tres años trabajando en esta línea de denuncia pero ya ha conseguido reconocimiento internacional participando activamente en exposiciones colectivas y certámenes destacados.

Los rostros hundidos y los cuerpos agredidos que pinta contrastan con juguetes y peluches que coloca estratégicamente como metáforas de valores infantiles que se han perdido o nunca se tuvieron.

Sara es una artista contemporánea inmersa en la vida efervescente de su país donde pinta su lamento reivindicativo, a la vez que ejerce en lo social de manera activa como persona y mujer. Su enfoque de acción se centra en la discriminación de los débiles especialmente la defensa de las mujeres y los niños y la promoción de la cultura y el arte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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