

MOMENT DEL TALLER
Casa de Cultura, Callosa d'En Sarrià

INSTAL-LACIÓ

INSTAL-LACIÓ

INSTAL-LACIÓ:
Asensor-Pub
ANJA KRAKOWSKI. Instalación. Una no-definición
Tratar de definir la Instalación es ir en contra de su propia naturaleza
heterogénea y es, ante todo, un intento de reducir a una categoría
aquello que se formó desde sus inicios con la única voluntad
de rehuir las reducciones del mensaje unívoco.
Definir la instalación es el empeño obsoleto de aferrarse tenazmente
a las estructuras binarias tradicionales que están siendo cuestionadas
por la misma hibridación de sus medios.
La instalación, en su flexibilidad formal, nace y se perpetua por medio
de la contaminación con otros medios, con otras disciplinas, dentro de
un contexto social cambiante que se inaugura con el fracaso de los grandes relatos.
Una aproximación a la instalación tan sólo es efectiva si tomamos la distancia como medida de aquello que quiere ser inconmensurable; distanciamiento, sobre todo, con respecto a los paradigmas de la obra de arte moderno.
La descentralización del sentido, la desmaterialización del objeto, el rechazo a la lectura contemplativa-lineal y el deseo de situar el espectador en medio de un acontecimiento que depende de él, son algunas de las claves para la comprensión de una disciplina que anticipa su evolución actual con la llegada de la postmodernidad.
Lo que estaba, y ciertamente está, en juego, es la producción del conocimiento. Una producción que se cuestiona como construcción nada inocente y fuertemente sujeta a la instrumentalización por parte del poder y sus instituciones.
La idea de la unicidad cultural, la de un tiempo (histórico) lineal, se trunca. La realidad se muestra a modo de artificio y el discurso legitimador como la mentira consensuada que la sustenta.
La postmodernidad declara la desaparición del sujeto racional y la muerte del autor. Lo abandona a favor de un sujeto fragmentado, social y lingüísticamente descentrado. En lugar del texto un nuevo tipo de texto: el hipertexto.
Asimismo queda inaugurada la muerte de los metarelatos, favoreciendo lo que ha llegado a denominarse microteorías, micropolíticas y micronarrativas.
El arte que nace en este clima, determinado por el marco teórico de la pluralidad, se caracteriza por la diversificación de sus estilos. Acompañado de una decreciente amabilidad formal, destaca un renovado sentido crítico con respecto a las semifantasías de la hegemonía cultural. Los movimientos de los sesenta y de los setenta se muestran bajo el impacto de las influencias post, en tanto que comparten la negación de presunciones culturales neutras.
El arte hereda de la teoría la desconfianza hacia la representación. Abandonada la obra de arte original, aniquilado el autor, se emprende la búsqueda de nuevas formas artísticas capaces de reflejar la realidad de un nuevo paisaje plural.
En la entonces recién inaugurada cartografía de las yuxtaposiciones de lo real, nace una serie de prácticas culturales que tienen en la base de su concepción la articulación asintética de las realidades (aparentemente) irreconciliables. En el arte, los primeros happenings, los environments, y más adelante la instalación, adoptan las pretensiones postmodernas de la deconstrucción: la disolución del objeto artístico singular favorece una obra cuyo centro se desplaza y se multiplica, constituyéndose a modo de un diálogo abierto entre espacio, objetos, autor y espectador.
En la actualidad el concepto de sitespecificity, o especificidad del lugar, así como la cuestión de un espectador participativo, son los hilos que recorren las instalaciones contemporáneas que han evolucionado sus relaciones vectoriales hacia más complejas estructuras en red.
Sitespecificity, aún en la diversidad de sus posibles interpretaciones, apunta a una obra que se realiza para un determinado espacio, cuya percepción se altera mediante la interacción con la contingencia de sus contextos. Bajo la consideración de los factores que determinan este espacio -donde la preocupación inicial por sus peculiaridades físicas ha sido reemplazada por el interés de los condicionantes arquitectónicos, económicos, políticos, sociales e históricos- se elabora una obra abierta y dialogante, capaz de configurar (siempre) nuevos lugares.
Estos lugares se abren en los intersticios de las geografías culturales prescriptivas. Son, ante todo, zonas de contacto, cuyo sentido se revela en última instancia en la lectura y la recepción del espectador.
La idea de un espectador participante, que remonta a los primeros environments de Allan Kaprow, se refiere a una particular voluntad de democratización de los procesos creativos y apunta a la rehabilitación y promoción de un nuevo proyecto cultural, capaz de rescatar los vínculos entre dimensiones sociales y artísticas.
Despedidas las presunciones de una cultura de longue durée, la búsqueda de una nueva identidad –o lo que sería lo mismo: la búsqueda de una salida de la crisis de identidad- se muestra como un proceso exigente que requiere nuevas formas de autoría. Ante las nuevas realidades de la simultaneidad de lo asimultáneo, acotadas por un marco codificado de los sistemas de signos que las determinan, el autor se introduce en el contexto de las heterotopías. Allá, donde lenguaje y sintaxis están minados, el autor renuncia a la transmisión de un conocimiento lineal -ni individual, ni colectivo.
La integración del espectador, que comenzó con la experimentación fenomenológica de la obra, equivale ahora a una autoría compartida que persigue, ante todo, catalizar una producción de sentido en proceso, no concluyente, renovándose e interrogándose continuamente.
Con todo ello, la instalación, refutando su propia definición y participando de la revisión de los conceptos culturales de la identidad, del lugar y de la autoría, se ha convertido en la definición artística de la creciente complejidad de nuestras realidades circundantes en devenir.

JOSEP SOU: Taller de Poesia Visual


INSTAL.LACIONS DE POESIA VISUAL
JOSEP SOU
- A manera d'apunt -
La poesia envaeix amb paraules la parla de les coses; dels objectes: de
les imatges dibuixades, fotografiades o serigrafiades que treuen el seu
cap o el seu cos entre el blanc del poema.
La poesia experimental roman arraconada dintre la república de les lletres.
L’experimentalisme té les seues arrels immediates en les avantguardes
de començaments de segle XX i resta força impregnat de l’esperit
contestatari dels anys seixanta. La seua aposta per una renovació radical
del llenguatge poètic assoleix límits que desperten incomprensions.
Un breu recorregut per la petita història de l’avantguarda literària
espanyola ens convida a reflexionar sobre la pèrdua de força i
de seguretat de les paraules com a mitjà de comunicació. L’experimentalisme
lingüístic, la manipulació constant de la paraula fan perdre
a aquesta la seua eficàcia; com diria Kahler es converteixen finalment
en objecte mateix de l’obra d’art... Són les paraules en llibertat
com volia Mallarmé. Les paraules, com les lluïssors d’un diamant,
s’encenen una a una; són diversitats posades en moviment; reflectiments
que substitueixen la frase amb la mitjana respiració del poeta, que pulveritza
l’èmfasi declamatori del periode del paràgraf. Les paraules
s’han aïllat del seu context significatiu. I amb l’enderrocament
de les paraules, la ignició de la pintura emocional, desapareix l’obstacle
del sentiment, s’anul·la la transmissió de l’experiència
personal del poeta.
Text bestret de: “Poesia Visual Valenciana” (Rialla), “Poesía Experimental Española” (Marenostrum) i “Antología de la Poesía Visual” (Victor Pozanco)
© Los derechos de todas las obras pertenecen a sus respectivos autores.